jueves, 6 de noviembre de 2014

El que odia las mentiras



Temblando, rodeado en soledad,
vuelo sobre el suelo y caigo
solo veo aquella luz oscura
y siento como quema mi corazón.

Siento como desciendo
y mientras más caigo, más me dirijo hacia arriba
mientras el angelical demonio sonríe,
la sonrisa más triste que alguna vez vi.

Camino por aquellas veredas
veo lo efímero de la vida y temo,
inerte observo la cálida noche
desasosegado observo la fría mañana.

Escucho la voz del silencio
veo lo que es incorpóreo
¡Mientras me encierro en el exterior!
¡Mientras se consume el interior!

En los brazos de Leda he caído,
me convierto en cisne y observo,
viendo el águila que rapta a Ganimedes
mientras que Frey y Odín ríen.


¡No es uno son varios!
¡No son omnipotentes, no son eternos!
Solo son niños jugando
¡Qué triste es tener que saberlo para luego olvidarlo!

Yo me quedo al lado de estos seres
veo mil y un albas, mil y un crepúsculos
¡Los sueños, los deseos no son nada!
¡Ellos se ríen de nosotros y como nos destrozamos!

A su raciocinio nos hacen bélicos de naturaleza
nos dan un mundo leonino
¿Para qué?
¡Para que sigamos su estúpido ciclo!

Y todo termina en el inicio
donde lo muerto nace
lo que nace muere
y los humanos, son marionetas.


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